You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Freud recibió de Josef Breuer, su maestro, amigo y colega, una teoría y un método para trabajar con los pacientes histéricos. Este método ofrecía unas posibilidades totalmente novedosas de alivio para estos enfermos. Freud lo aprende y lo aplica con entusiasmo, convencido de sus ventajas. Pero al mismo tiempo comienza a captar sus limitaciones, tanto en el terreno clínico, como en el teórico y poco a poco lo va convirtiendo en el campo de investigación para desarrollar nuevos conocimientos y recursos técnicos.
Mi hipótesis es que en 1895, cuando publican los Estudios sobre la histeria, Freud ya ha desarrollado los conceptos fundamentales que más tarde van a integrar el edificio psicoanalítico. En esta obra hace el trayecto teórico-clínico que va desde lo insoportable a lo inconciliable, desde la teoría del trauma a la teoría del conflicto intrapsíquico y a partir de aquí esboza el concepto de defensa (represión) y la dinámica del síntoma neurótico. Esto pone las bases para que en La interpretación de los sueños pueda desarrollar el concepto de pulsión que subyace en todo el edificio de la teoría psicoanalítica. Sobre esto, en 1914, puede desarrollar la teoría del narcisismo que provoca una revolución en el psicoanálisis dando lugar a la segunda tópica, las relaciones objetales, etc. Vamos a seguir este desarrollo.
La comunicación preliminar fue publicada en 1893, con el título «El mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos», aunque luego fue incorporada, como primera parte de los Estudios sobre la histeria. Si anteponemos el historial clínico de Anna O., podemos comprobar que esta comunicación preliminar vendría a ser una especie de capítulo de conclusiones teóricas. Lo central de este primer enunciado teórico es el concepto de trauma que aparece en su primera definición como algo centrado en la calidad del afecto penoso: