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Al leer la carta de la revista de nuestra Asociación, en la que se nos comunica que el próximo número abordará el tema del psicoanálisis y patologías borderline, una primera idea acude automáticamente a mi cabeza, llamándome poderosamente la atención: !pero si muchos de mis pacientes de análisis son patologías límite!
En un segundo momento, verifico esta primera impresión mía y observo que efectivamente así es. ¿Cómo es posible? Quizá no sea solamente mi interés por este tipo de casos, sino que en este momento, son las patologías límite las que más demandan la atención en nuestras consultas.
Durante seis cursos, he acudido al Seminario Clínico de André Green sobre los casos difíciles y en numerosas ocasiones le he oído decir que no es volviendo una y otra vez sobre los casos típicos en que están claras las neurosis infantiles y por lo tanto las neurosis de transferencia como haremos que el psicoanálisis vaya a avanzar, sino que planteándonos preguntas y pensando sobre los casos difíciles es como lograremos que avance.
Para André Green,1 el concepto de estado límite no es un concepto por oposición a otros, sino que tendría más que ver con el límite de lo analizable.
Se diferenciaría por una falta de estructuración y diferenciación.
La ausencia de una neurosis infantil.
El carácter polimorfo y desdibujado (flou) de la neurosis de transferencia que establecen con el analista.
No hay que dejar de lado, a este respecto, que este autor mantiene desde hace cerca de diez años un seminario clínico semanal, destinado al trabajo analítico y al pensamiento sobre los pacientes difíciles.
Para Michel de M'Uzan2 «A este respecto, señalo de pasada que las representaciones pregenitales están especialmente implicadas, lo que me confirma