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El concepto de elaboración psíquica Dubarcheiten, aparece por primera vez en Freud, en Repetir, rememorar y elaborar, en relación con el trabajo psíquico en la cura. Éste será uno de los conceptos fundamentales del psicoanálisis, que está en el centro de la experiencia analítica y del proceso psicoanalítico. El término «elaborar» significa transformar por medio de un trabajo, y proviene de «labor», trabajo (de la tierra). Pero el trabajo psíquico es un término recurrente en los escritos de Freud, desde los primeros tiempos.
Así, la idea de trabajo —elaboración— está implícita desde el comienzo del psicoanálisis, en la definición de la pulsión concebida en el límite entre lo psíquico y lo somático. El vínculo con el cuerpo es el que impone un trabajo al psiquismo, para transformar las excitaciones endo-somáticas en psíquicas. Es por ello que la pulsión no forma parte de un psiquismo elemental, sino como producto de un trabajo intrapsíquico. Recordemos que para mantener un fondo de quietud psíquica, habría necesidad de controlar toda excitación. Freud describe dos tipos de energía: una libre de tendencia a la descarga —la vía corta— mientras que la energía ligada tendería a retardar la descarga —vía larga. Este retraso llevaría consigo ligar las representaciones, y constituir un pensamiento —trabajo de ligazón-elaboración.
Este concepto de trabajo o elaboración lo encontramos, por ejemplo, en el sueño, proceso de transformación que se efectúa entre el contenido latente y el contenido manifiesto, tal como aparece en el recuerdo del sueño. La paradoja es que el sueño trabaja para representar un deseo, y al mismo tiempo para que éste no sea comprendido. El sueño nos muestra la plasticidad del aparato psíquico y su capacidad creativa.