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La interacción analizando-analista es tan específica que resulta difícil codificar una técnica concreta, a no ser bajo el aspecto de lo que no hay que hacer. La determinación de un fin a alcanzar, partiendo de los datos establecidos por la clínica y su patogenia, puede hacerse desde un punto de vista teórico. Este estudio supone la práctica de un psicoanalista suficientemente bueno, algo que también habría que definir.
Para llevar a cabo ese estudio, este artículo se mantendrá en una perspectiva freudiana sin más razón que la de la carencia de los conocimientos enciclopédicos que serían necesarios para realizar un estudio exhaustivo. Centraremos nuestra reflexión en el modo de funcionamiento mental de estos pacientes que se desprende en una gran parte de la hipótesis sobre el desarrollo prematuro de su yo, establecida por Freud en su artículo de 1913: «La predisposición a la neurosis obsesiva».
En 1911, en «Los dos principios del funcionamiento mental», describe dos principales formas de actividad psíquica, y allí subraya entonces que los procesos secundarios fruto de las pulsiones de conservación (las que se educan), por el hecho de ser secundarios, iban retrasados en la utilización de las representaciones con fines pulsionales. Mantenía el principio de la anterioridad mental producto de lo erótico con respecto a la actividad mental debida a una educación, y por ello algo adquirido. En 1913, Freud desarrolla a su manera un tema nuevo, no tenido en cuenta antes, que parece un añadido al artículo anterior. Subraya que, en la neurosis obsesiva, son los procesos que provienen de la conservación los que van por delante y hace del desarrollo precoz de las