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En este trabajo voy a referirme al modelo teórico y clínico del campo dinámico del psicoanálisis, creado por Madeleine y Willy Baranger en 1962 (3).** Comenzaré describiendo los aspectos estructurales del campo, que introdujo una nueva manera de representarse la situación analítica y su dinámica y de orientar la práctica clínica. Luego, comentaré algunos de los planteamientos principales realizados por los autores acerca del papel esencial de la ambigüedad, del aspecto prospectivo de la interpretación y de la paralización del proceso mediante la creación de un baluarte resistencial.
Por último, voy a focalizar mi atención en el concepto de inconsciente que se desprende del citado modelo y que difiere del tradicional. Los autores sostienen que el inconsciente del campo no es el del analizante ni el del analista y que se va configurando en el curso de la sesión. Esto, a mi juicio, fue un punto de inflexión en las teorías del inconsciente, pues se anticipó a ulteriores concepciones que iban a reconocer el carácter transindividual del mismo.
M. y W. Baranger señalan que el campo dinámico se estructura según una configuración funcional básica contenida en el compromiso inicial, que define explícitamente los roles de ambos participantes de la situación. Hay otros aspectos importantes del dispositivo analítico que tienen cierta estabilidad en lo concerniente a la disposición espacial y la dimensión temporal, como el acuerdo sobre la duración y frecuencia de las sesiones y sobre las interrupciones. Esto pertenece al registro preconsciente del campo.