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Debemos a Freud la tipificación de la fase anal del desarrollo psicosexual, como segunda etapa de la organización pregenital en la que aparece una división entre opuestos (activo-pasivo). Esta fase quedó teorizada en Tres ensayos para una teoría sexual (Freud, 1905b), aunque, desde 1897, el creador del psicoanálisis estaba trabajando sobre el concepto, como podemos comprobar en la carta a Fliess del 14 de noviembre (Freud, 1897b). En El carácter y el erotismo anal (Freud, 1908b) quedaron establecidos los rasgos caracteriales derivados de la sublimación del erotismo anal, y en La predisposición a la neurosis obsesiva, Freud (1913) retoma la distinción entre la pasividad, alimentada por el erotismo anal, y la actividad sádica, añadiendo que la intensificación del erotismo anal daría, en la fase genital, una predisposición a la homosexualidad. En Duelo y melancolía Freud (1917) también relaciona la melancolía y sus manifestaciones de miedo a la ruina con el erotismo anal.
El trabajo más importante realizado por un discípulo de Freud sobre las etapas del desarrollo libidinal fue publicado por Abraham (1924); se titulaba Un breve estudio de la evolución de la libido, considerada a la luz de los trastornos mentales. En la parte I del estudio, en el capítulo titulado «Melancolía y neurosis obsesiva», Abraham estableció la división del erotismo anal sádico en dos etapas: la más primitiva o anal expulsiva, cargada de hostilidad y destructividad hacia el objeto, y otra posterior o anal retentiva, caracterizada por el dominio y el control sobre el mismo. Recordemos sus palabras: «En el nivel superior predominan las tendencias conservadoras de retención y control del objeto, mientras que en el más temprano ocupan el primer plano las hostiles