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1.1. Desde un punto de vista clínico, designamos bajo el nombre de psicosomatosis a las siete enfermedades psicosomáticas «sagradas» que fueron investigadas más a fondo por el psicoanálisis . Éstas son el asma, la úlcera, la colitis, la hipertonía, la artritis, el eccema y el hipertiroidismo. Quisiera renovar esta «combinación de los siete» reemplazando la artritis y el hipertiroidismo por los trastornos alimenticios obesidad y anorexia, que seguramente están condicionados psicosomáticamente. En un sentido más amplio, se añade a las perturbaciones psicosomáticas el así llamado síndrome funcional, dentro del cual los trastornos psíquicos se manifiestan corporalmente. En el primer grupo de las psicosomatosis, en sentido estricto, surgen siempre lesiones estructurales orgánicas manifiestas, en razón de una reacción somática. El organismo reacciona de esta manera sólo como respuesta al haber fracasado los mecanismos de regulación psicoreactivos, neuróticos u otros, como por ejemplo la drogadicción y el comportamiento delictivo. Los síndromes funcionales se ubican a mitad de camino entre las psicosomatosis y las neurosis, pues en estos casos no queda definida la bifurcación entre reacciones psíquicas y somáticas. Esto se debe al hecho de que en los casos de «inestabilidad estable» o de «certidumbre difusa» se elige un modo de reacción que está ubicado entre el terreno orgánico y el psíquico, o bien que abarca partes de ambos planos.
1.2. Desde un punto de vista psicodinámico, las psicosomatosis y el síndrome funcional aluden a un trastorno preedípico, a diferencia de la neurosis,