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Los primeros trabajos de Pierre Marty datan del final de los años cincuenta, algunos años después del final de la guerra, en pleno período de renovación de conceptos para la psiquiatría contemporánea. En torno a Henri Ey, Rouart y Lacan se desarrolla un debate sobre la cuestión de la psicogénesis de las neurosis y psicosis. Al mismo tiempo, Sacha Nacht difunde en la Sociedad Psicoanalítica de París los trabajos de la Escuela americana de medicina psicosomática. La cuestión del monismo y del dualismo en materia de relaciones entre funcionamiento orgánico y funcionamiento psíquico, al igual que la de la realidad psicosomática, son sometidas a la estimación de una nueva aproximación psicoanalítica y de las primeras observaciones de enfermos somáticos.
En 1952, Marty redacta un texto que renueva la concepción psicosomática sobre bases totalmente nuevas. Se trata de: «Las dificultades narcisistas del observador ante el problema psicosomático». En este texto fundador tanto como revolucionario, desde el punto de vista de la epistemología psicosomática, Marty enuncia que «la psicosomática no es un nexo de unión. Es el estudio de la evolución, centrada en un amplio “momento” cuyos límites son indefinibles». Esta definición de la realidad psicosomática conmociona los esquemas de pensamiento tradicional que buscaban indefinidamente fijar la articulación entre psique y soma en el seno de representaciones espaciales figuradas en conceptos de la fisiología o de la psicofisiología. Así, para la medicina moderna, el lugar de paso entre mecanismos mentales y mecanismos somáticos fue identificado, paso a paso, como el de la sensibilidad y después el de la emoción. Esta concepción del nexo de unión entre funcionamiento psíquico y funcionamiento somático reposa sobre otra concepción, más fundamental, la de una geografía del organismo humano por la que el investigador