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Es un verdadero placer y un gran honor participar con vosotros en esta actividad organizada por la Asociación Psicoanalítica de Madrid, destinada a festejar los cien años de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Agradezco vivamente vuestra invitación, ya que ella me permitirá, en las breves notas que siguen, tratar de exponer —como responsable del Comité de la API que se ocupa de la creación y del desarrollo de nuevos grupos y de nuevas sociedades para el estudio, la investigación y la práctica del psicoanálisis— algunos puntos de vista sobre la difusión del psicoanálisis en el mundo.
La difusión del psicoanálisis es una de las tareas centrales de nuestra institución, y lo es con mayor razón y vigor en la actualidad, ya que la integración de países del Este de Europa en la Comunidad Europea, el desarrollo de nuevos países industrializados, el crecimiento y la autonomía de áreas precedentemente dependientes de ciudades lejanas en Latinoamérica, el interés teórico y clínico por el psicoanálisis que se manifiesta en Asia, la apertura de varios países musulmanes al estudio y a la práctica psicoanalítica, solicitan una adecuada atención y una responsable respuesta de nuestra parte.
El tema nos obliga a resolver no solamente problemas prácticos, sino a interrogarnos acerca del cómo concebimos y explicamos la difusión, la aceptación, la apropiación y la particular elaboración de un cuerpo de teoría y de una práctica, conjuntamente con una cierta Weltanschauung, en otra cultura específica.
El concepto de «otro» es naturalmente local, y en general Europa ha considerado «otro» todo lo que no fuera europeo. Los terremotos del siglo XX han forzado al mundo a asumirse la «responsabilidad por el otro», usando las palabras de Levinas. La filosofía del encuentro, que es esencial en un mundo global y multicultural, exige poseer un sentido de identidad fuerte y maduro para establecer un diálogo que supere la desconfianza y el narcisismo ínsito en todas las culturas.