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Es bien conocida por los estudiosos del Psicoanálisis la demora de casi tres años que Freud hubo de afrontar antes de poder dar a la imprenta una primera compilación sistemática de sus puntos de vista acerca de la técnica psicoanalítica que, como E. Jones nos informa, ya desde 1908 consideraba necesaria y de la que hasta 1911, sólo había podido ir dando fragmentos de forma parcial y esporádica.
Desde sus primeras indicaciones sobre «la técnica de presión sobre la frente», que había descrito con detalle en Estudios sobre la histeria y que aún estaba muy cerca de la utilización de la sugestión, o bien sus esquemáticos trabajos «El método psicoanalítico de Freud» , o «Sobre psicoterapia» , durante más de una decena de años no dio para su publicación ninguna obra sistemática acerca de su forma de utilizar el método psicoanalítico y sólo se disponía de indicaciones incidentales, pero significativas, que había ido filtrando en algunos trabajos, como La interpretación de los sueños, así como en sus tres grandes historiales clínicos de la época: el caso Dora , el pequeño Hans y el hombre de las ratas .
Freud, como es también conocido, tenía ciertas reservas, renuencias, o tal vez incluso resistencias, acerca de la conveniencia de dar informaciones detalladas de su técnica, por el riesgo que suponía que sus futuros pacientes supieran demasiado acerca de su técnica de trabajo. El psicoanálisis que se practicaba en esa época era todavía demasiado intelectualizado, bien por las necesidades de alcanzar mayor difusión, bien porque los análisis duraban entonces poco tiempo. Aún más le preocupaba a Freud que esos conocimientos cayeran en manos de personas poco cualificadas, de donde se derivó su inicial pretensión de que el psicoanálisis fuese practicado sólo por médicos, que más tarde abandonó. Hoy sabemos que también era llamativa la ausencia en sus escritos de observaciones sobre la contratransferencia, a pesar de que este importantísimo concepto, de gran transcendencia para la