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El término «transferencia lateral» no es utilizado por Freud y no aparecerá hasta después de la Segunda Guerra Mundial y parece ser que en francés, ya que no existe en inglés un equivalente preciso. Es curioso constatar, en la literatura angloamericana, cómo se describen diversos movimientos de investidura paralelos a la transferencia o en competencia con ella, pero estos no dan lugar a una teorización individual que los caracterice. Es fácil observar lo mismo en Freud quien, en el caso del hombre de las ratas, por ejemplo, constata tales fenómenos de lateralización de la transferencia, pero no les otorga un estatus particular.
Sigamos pues el recorrido del «Doctor Lehrs» cuya transferencia inmediata está cargada, desde la primera sesión, de una erotización que va incluso aumentando en la segunda sesión: la evocación del capitán, que «claramente amaba la crueldad», está obviamente despertada por la presencia del analista y da lugar a la irrupción de una fantasía de sodomía sádica que se manifiesta en la historia del suplicio de las ratas; a partir de ahí, surge el acting out del paciente que se levanta y empieza a andar en el despacho. Freud percibe perfectamente que se trata de un miedo transferencial ya que siente la necesidad de decir a su paciente que por lo que a él respecta no tiene «ninguna tendencia a la crueldad», y se percata de inmediato de la dimensión homosexual del paciente. La excitación homosexual del paciente aparecerá de forma muy clara en diversos momentos del tratamiento;