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El pasado día 13 de junio falleció nuestro querido amigo y compañero Pedro Guillem Nácher . Nos ha cogido a todos tan de improviso que nos va a ser difícil elaborar el duelo por su muerte. Cierto es que en el CPV (APM) comentábamos verlo algo cansado últimamente, aunque nunca faltaba a las diversas actividades del Centro ni, por supuesto, a sus responsabilidades institucionales (la dirección del «taller de actualizaciones en psicoanálisis», por ejemplo); pero lo relacionábamos más bien con el estado de sabiduría que alcanzan algunas personas para diversificar sus intereses intelectuales y emocionales, dedicándose, en este caso, a la traducción (las obras de André Green), al tenis, al cuidado del jardín y al cultivo del huerto de su chalet, su música francesa, sus libros, etc.
No sabemos si él intuyó su terrible enfermedad. Sólo sé que tres días antes de ser ingresado urgentemente en el hospital, aquejado de serias dificultades respiratorias, había jugado su partido de tenis. En la UCI, intubado y sedado, no sufrió y sólo en un momento de lucidez relativa pudo despedirse de Amparo, de sus hijos y de mí, que estaba allí. También tuvo el coraje de decirle al médico que no se le hiciese sufrir innecesariamente. Falleció a los diez días de su ingreso. Nos conocíamos y fuimos amigos desde nuestros estudios de Medicina hasta hoy…
Siendo alumnos Internos en la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Valencia (Prof. Alberca), fuimos estimulados por Jesusa Pertejo a formarnos en Suiza, especialmente si queríamos dedicarnos al Psicoanálisis. Con ella hicimos seminarios junto con otros colegas y grupos salvajes entre nosotros… de los que no sé ¡cómo no salimos todos más «locos» de lo que ya estábamos!
Ambos emigramos a Suiza en el verano de 1962, recién terminada la carrera.
Pedro ejerció primero como médico asistente en el Hospital Psiquiátrico de Malevoz, Monthey (siendo directores el Dr. Beno y el Dr. Ray-Bellet) y, luego, de 1966 a 1971 en la Policlínica Psiquiátri