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Teniendo en cuenta que la relación entre teoría y clínica se articula en un sistema continente-contenido que puede tender al cambio y crecimiento de ambos y sobre todo del vínculo, o a la destrucción total o parcial de una de las partes o del sistema, creo que, en vuestro trabajo, habéis sabido articular ambas de manera creativa. Así que os felicito.
Intuyo que la clínica os ha llevado a la teoría y considero que así debería ser siempre pues el psicoanálisis, empezando por Freud, siempre se ha visto obligado a renovarse teóricamente para dar cuenta y significado de nuevas realidades clínicas.
Nuestros pacientes, hoy en día, ya no se ajustan demasiado a las neurosis clásicas del Freud de la primera tópica. Él mismo renovó su modelo teórico introduciendo su segunda tópica. Su concepto: «La escisión del Yo en el proceso defensivo», fraguado poco a poco, pero resumido en su artículo de 1938, es un ejemplo. Así lo habéis expuesto ampliamente en vuestro trabajo y en el resumen de hoy.
Por ello, voy a iniciar esta discusión retomando, en primer lugar, la clínica, luego diciendo alguna cosa sobre la teoría, y terminaré con la técnica, no incluida en el título de la ponencia, pero evidente en todo vuestro texto.
Retomo así vuestros tres casos clínicos:
Es el paradigma del tema del Simposio. Él os lleva a recorrer el pensamiento freudiano hasta su trabajo del 38. En él se apoyará Klein (1946), y otros autores post-kleinianos, para hablar del mecanismo de identificación proyectiva que el bebé pone en marcha para religar sus ansiedades somatopsicóticas,