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Usted sabe, le dice Hitchcock a Truffaut, que el público intenta anticiparse a la acción, adivinar lo que va a pasar, y le gusta decirse: «¡Ah!, ya sé lo que va a pasar ahora». Por tanto, no sólo hay que tener en cuenta, sino dirigir completamente los pensamientos del espectador. Cuantos más detalles damos del viaje en automóvil de la muchacha, más absorto se siente el espectador en su fuga, y por esta razón damos tanta importancia al motorista de la policía de gafas negras y al cambio de automóvil. Luego, Anthony Perkins describe a Janet Leigh la vida que lleva en el motel, cambian impresiones y, también ahí, el diálogo se relaciona con el problema de la muchacha. Se supone que ha tomado la decisión de regresar a Phoenix y devolver el dinero. Es probable que la parte del público que trata de adivinar, piense: «¡Ah, ya! Este muchacho intenta hacerle cambiar de opinión». Se da vueltas y vueltas al público, se le mantiene lo más lejos posible de lo que realmente va a suceder.
Le apuesto lo que quiera a que en una producción corriente, hubieran dado a Janet Leigh el otro papel, el de la hermana que investiga, pues no hay costumbre de matar a la estrella en el primer tercio del film. Por mi parte el asesinato de la estrella es voluntario, pues de esta manera resultaba todavía más inesperado. Ésta es la razón, por otra parte, de que insistiera posteriormente en que no se dejara entrar al público después de comenzado el film, ¡pues los retrasados hubieran esperado ver a Janet Leigh, después de que ella abandona la pantalla con los pies por delante!
La construcción de esta película es muy interesante y es mi experiencia más apasionante como juego con el público. Hay que dibujar la película como Shakespeare construía sus obras, para el público. Con Psicosis, dirigía a los espectadores exactamente igual que si tocara el órgano.