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En la prehistoria del psicoanálisis, antes de que se publicara Estudios sobre la histeria en 1895, Freud1 escribió para el manual de divulgación médica Die Gesundheit (La salud) un artículo: «Tratamiento psíquico, tratamiento del alma». La mayor parte del texto está dedicado a fundamentar el carácter terapéutico de la hipnosis y la sugestión, pero hay algunas observaciones que son parte y fundamento de lo que será su método psicoanalítico y que me interesa reseñar: Freud dice que el tratamiento psíquico, no sólo es un tratamiento de los fenómenos patológicos de la vida anímica, sino más bien un «tratamiento desde el alma, ya sea de las perturbaciones psíquicas o corporales», «la palabra es el instrumento esencial del tratamiento psíquico». La relación entre lo corporal y lo anímico es de acción recíproca. Todos los estados anímicos, aun los que solemos considerar «procesos de pensamiento», son en cierta medida afectivos y de ninguno están ausentes la exteriorizaciones corporales y la capacidad de alterar procesos físicos.
En 1903 y a petición de Löwenfeld, como contribución a su libro acerca de los fenómenos obsesivos, Freud se decide a dar a conocer su propio método. Escribe: «El método psicoanalítico de Freud», donde comunica los que él considera los principios fundamentales de su método, la asociación libre de los pacientes, lo que pondrá de manifiesto «el proceso de represión» que dará lugar a «las resistencias» consideradas «los retoños de los productos psíquicos reprimidos». El arte de la interpretación permitirá extraer del material bruto de las ocurrencias no deliberadas, el contenido metálico de los pensamientos