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Querida Rosario, he escuchado con mucho placer tu ponencia después de haber leído con atención tu escrito sobre el proceso psicoanalítico en las organizaciones narcisistas de personalidad. Me ha gustado mucho tu manera de dejar abiertas las cuestiones para que la discusión pueda ser lo más útil posible. Quisiera preguntarte algo a propósito de la dinámica de la relación contratransferencial con estos pacientes, es decir, de la manera con la cual el analista se encuentra viviendo profundamente su relación con un Sujeto que no le deja al Otro ningún lugar afectivo en su mente, y hace sentir al Otro como si no existiera, o como si existiera sólo como espejo reflector del mismo Sujeto. Para mí esto significa que el paciente vive la relación con el analista como una relación dual imaginaria, en el sentido propio de Lacan, donde el otro (con la o minúscula) es solamente el reflejo de las proyeciones del paciente, y nunca llega a ser un verdadero Otro con características propias y psicológicamente separado de él, y que por lo tanto también podría llegar a perderse. El vacío, el dolor y la pérdida son los tres afectos que están en el lugar donde debería estar el Otro, y de los que el Sujeto sigue manteniéndose lo más lejano posible con su retiro narcisista. Lo que te pregunto es cómo piensas tú que eso se establece y se mantiene durante toda la vida del paciente, con otras palabras, te pregunto cuál es tu posición respecto al tema de la terceridad. Yo pienso, por ejemplo, que lo que hace imposible la existencia de un verdadero Otro es un continuo ataque a la representación psíquica de todo lo que es tercero en la relación dual, un ataque hostil contra cualquier percepción de un tercero que pueda separar al Sujeto de su imagen reflejada en un otro imaginario, lo que abriría la vía al descubrimiento de una realidad separada. Es lo que André Green llama «el Otro del Objeto», lo que está en el afecto y en la mente del Objeto al que el Sujeto se