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En abril de 2013, en una conversación distendida con la población de la APM, Stefano Bolognini, Presidente electo de la IPA, nos trasmitió los objetivos de su gestión. Uno de ellos era volver a acercar la psiquiatría al psicoanálisis. Estaba contento de que, en ese punto, lo iba a ayudar Cláudio Laks Eizirik, ex Presidente de la IPA y ex Director de la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Río Grande do Sul.
¿Por qué hoy, en las primeras décadas del siglo xxi existe ese divorcio? Seguramente Freud no lo imaginó. Hace mucho tiempo pienso que Freud, en algún sentido, lo tenía más fácil que nosotros, a pesar de los 100 años de psicoanálisis, las generaciones de analistas y las decenas de miles de practicantes. Hoy la cultura está más cerca de Narciso que de Edipo. En la época de Freud no era así. Bolognini, un hombre que ha escrito sobre la empatía, en esa misma conversación decía que hay que ir a buscar al paciente, que una vez que viene está más escondido, más retraído. Él piensa que mucho tiene que ver el entorno familiar cambiante, el paciente está menos acostumbrado a compartir intimidad con el adulto desde la niñez.
Se ha transformado la Psiquiatría en una rama más de la Medicina, sin ninguna singularidad. La relación médico paciente nunca existió, la historia del paciente tampoco. Se han protocolizado todas las actuaciones, los niños son cuadros agrupables como el TDAH, y no lo que los lacanianos llaman el uno por uno. Las Asociaciones de afectados proliferan y en cierto modo son lobbies y los foros también. La psicopatología se ha