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En el ámbito de los grupos, los cambios se pueden percibir como una deslealtad a los maestros y a los ideales. El escepticismo ante lo nuevo se presenta cuando el Yo narcisista corporativo1 detecta la posibilidad de que su autoestima podría ser dañada ante lo nuevo y desconocido. Donde los restos del narcisismo infantil, que anhela la grandeza del pasado, se imponen una conciencia heredera de la identificación primaria, otrora padres primordiales de la corporación. Lo cual motiva que los integrantes del grupo eleven una resistencia narcisista, en cuanto a la adaptación del psicoanálisis en diferentes contextos.
Es notorio que diversas personalidades con intereses económicos y sin base analítica alguna hayan criticado la labor ardua y lenta del análisis, así como sus resultados. Sin embargo, poco se ha estudiado la discrepancia interna de los integrantes de las asociaciones psicoanalíticas, cuando algunos colegas se plantean ciertos cambios a tenor de los procesos sociales, y necesidades y dificultades económicas actuales. Donde el objeto de nuestra elección -la labor psicoanalítica- no solo sea un objeto de base narcisista, que restañe, de alguna manera, la autoestima de los profesionales por los avatares de la realidad interna y externa (Cruz Roche, 1991, p. 140): «Se puede decir que tanto el amor, como el odio, como la inteligencia que