You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El trabajo de Francisco Javier Montejo Alonso «Psicoanálisis en tiempos de crisis» ofrece una cuidadosa descripción histórica de los hechos que acompañaron el desarrollo del psicoanálisis en sus primeras décadas, destacando la iniciativa de las clínicas sociales, y el hecho de que ese proyecto generoso y tal vez ingenuo en su ambición habría quedado abandonado o sido blanco de un proceso colectivo de desmentida en las décadas siguientes. El problema con la historia, como sabemos, no es el relato de los hechos, sino su interpretación. Por ejemplo, en el trabajo de Montejo Alonso queda evidente un sesgo ideológico que contrapone conceptos hoy susceptibles de discusión o incluso dudosos como izquierda y derecha, o propósitos revolucionarios y reaccionarios. Su énfasis en el trabajo de 1918 de Freud, me parece dar a éste una centralidad que tal vez sea exagerada, sin tener en cuenta el difícil momento histórico de entonces y la disposición constante y permanente de Freud, de sus colegas y de todos nosotros hasta el día de hoy: la de mantener el psicoanálisis vivo, creativo e independiente, y capaz de sobrevivir incluso en tiempos sombríos como los del nazismo, del estalinismo, del franquismo, de las dictaduras latinoamericanas y de las turbulencias económicas y sociales que, tanto ayer, como hoy, conocemos bien.
Un aspecto del trabajo que me parece merecer una particular atención es la referencia a la idea de Freud sobre la necesidad de abreviar la formación analítica, para que tengamos más analistas, capaces de atender a millones de personas que sufren de miseria neurótica. La idea de Freud parece partir de una premisa generosa, pero equivocada y, más allá de esto, debemos