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La comprensión e interpretación del simbolismo inconsciente es una de las herramientas principales del psicoanalista. A menudo éste se enfrenta con la tarea de comprender y reconocer el significado, no solamente de un determinado símbolo, sino también de todo el proceso de la formación de símbolos. Esto se aplica, especialmente, al trabajo con pacientes que presentan una perturbación o inhibición en la formación o en el uso libre de símbolos, como es el caso de los pacientes psicóticos o esquizoides.
Por poner un ejemplo muy sencillo de dos pacientes. Uno -a quien llamaré A- era un esquizofrénico en un hospital mental. En una ocasión, el doctor le preguntó por qué, a partir de su enfermedad, había dejado de tocar el violín. El paciente contestó con cierta violencia: «¿Por qué? ¿Acaso espera que me masturbe en público?».
Otro paciente, B, soñó una noche que él y una joven estaban tocando un dueto de violín. Sus asociaciones se refirieron a juguetear con los dedos, masturbarse, etc., de lo cual emergió claramente que el violín representaba sus genitales y, tocar el violín, representaba una fantasía masturbatoria de una relación con la joven.
Así que tenemos a dos pacientes que aparentemente utilizan los mismos símbolos en la misma situación -un violín que representa los genitales masculinos y, tocar el violín, que representa la masturbación-. Sin embargo, el modo en que funcionan los símbolos es muy diferente. Para A, el violín se había equiparado hasta tal punto con sus genitales, que se le hacía imposible tocarlo en público. Para B, tocar el violín en su vida de vigilia era una sublimación importante. Podríamos decir que la principal diferencia entre ellos es que, para A, el significado simbólico del violín era consciente y, para B, inconsciente. No creo, sin embargo, que esta fuese la