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El objetivo de este trabajo es discutir hechos clínicos que revelan un déficit en la capacidad de simbolización. En estas situaciones el analista se ve desafiado a vivenciar experiencias emocionales que, por carecer de significado, requieren de un trabajo analítico arduo. Al mismo tiempo el análisis deberá convertir esos hechos en «sueños» (Cassorla, 2003, 2005a) a través de procesos de simbolización producidos en el campo analítico.
El Ser Biológico se transforma en Ser Humano cuando las experiencias, al inicio biológicas, pueden transformarse en hechos mentales. Esta transformación nos permite pensar la realidad, es decir, darle significado. Estos hechos mentales se vuelven significativos debido a la capacidad de simbolización (Langer, 1979). Los símbolos son artefactos que representan la realidad frente a su ausencia. Se caracterizan por la atracción que ejercen unos sobre otros. Su conexión puede ser vista como una red, la red simbólica del pensamiento, donde se generan significados en constante transformación. Las nuevas experiencias emocionales incluidas en la red simbólica generan nuevos significados.
Bion (1962a y b) sugiere que la capacidad de pensar se desarrolla, inicialmente, cuando las experiencias emocionales sin significado (elementos beta) se transforman por una hipotética función (función alfa) en elementos mentales (elementos alfa). Los elementos alfa, símbolos en imágenes, se conectan entre sí y buscan nuevas formas de representación simbólica, principalmente por medio de la palabra.