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El presente trabajo trata de los intercambios de contenidos internos entre dos personas, del paso del mundo interno de uno al mundo interno del otro, y de las modalidades utilizadas por dos seres humanos para «combinarse», tanto en el contexto de un análisis como en la vida.
Uno de los puntos de partida teóricos puede encontrarse en Tres ensayos de teoría sexual (Freud, 1905): en dichos ensayos, Freud no se limita a la observación y descripción de las fases pulsionales, sino que también extiende admirablemente su mirada a los equivalentes psíquicos con los que están relacionadas.
Se puede decir que su interés se centra progresivamente en el proceso de formación y de estructuración de lo intrapsíquico (lo que anuncia igualmente sus estudios sobre el carácter), pero también que reconstruye atentamente el entorno experimental-relacional-educativo en el que dicho proceso se desarrolla desde el principio.
El punto de mira que aquí propongo parte precisamente de ahí, de la psicosexualidad, y se basa fundamentalmente en el concepto de los equivalentes psíquicos de las funciones y especialmente en las conjunciones corporales entre seres humanos. Lo que me interesa sobre todo es la evolución de la relación analítica como lugar de reencuentro, de transformación y de progreso en la capacidad de establecer una relación con el otro de manera útil y creativa.
Yo prefiero explorar el campo de la patología, nuestro campo de trabajo tradicional, partiendo de la patología del estado normal.
Todas las interacciones sanas y naturales (alimentar y ser alimentado, prestar y recibir cuidados, la relación amorosa genital, etc.) tienen sus equivalentes psíquicos: la calidad y el modo en que dichos equivalentes generan y organizan los sucesivos intercambios interpsíquicos.