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Como el lector recordará, cuando Freud introdujo la noción de Agieren (Freud, 1914a; Freud 1914b) implícitamente estaba anticipando un nuevo modelo de inconsciente que se expresa no exclusivamente por la palabra narrada, como en la cura del modelo topográfico, sino a través de representaciones dramáticas dentro del proceso analítico. Un hecho que, años más tarde, sería explicitado de manera conceptual en lo que se ha venido a denominar el giro metapsicológico de los años 20.
Pienso que Freud tenía el supuesto implícito de la existencia de elementos inconscientes que se representan psíquicamente, y expresan intersubjetivamente, de manera dramática, a diferencia del inconsciente del modelo topográfico, que es un inconsciente más cercano a la función narrativa del Yo. De hecho, en El Yo y el Ello (Freud, 1923), sostiene que además de lo inconsciente reprimido dinámicamente existe otro tipo de procesamiento inconsciente que no sigue los destinos representacionales de lo que alguna vez fue inscrito verbalmente.
Muchos años más tarde, Winnicott retomó esta idea freudiana de representación dramática que, salvo excepciones (Klein, 1929), no había sido recogida por el post-freudismo.1 Efectivamente, creo que su concepto de playing (Winnicott, 1971) es un articulador de transición entre la noción freudiana de Agieren (Freud, 1914a; Freud 1914b) y el concepto contemporáneo de puesta-en-acto-dramático2 (Sapisochin, 2014).
Debido a ello, el argumento de este trabajo estará inevitablemente relacionado con el lugar que la noción de playing ocupa dentro del proceso