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En la ponencia de Ricardo Jarast se plantea una pregunta en torno a la Primera Guerra Mundial, de la que este año se cumple el centenario. ¿Por qué no pudo mantenerse la paz? Más adelante en su ponencia Ricardo evoca a Winnicott y destaca su aportación de que para algunos pacientes «solo lo negativo es real». En esa fuente bebió Green para desarrollar su idea del «trabajo de lo negativo». Creo que merece la pena reflexionar sobre esta articulación entre la pregunta y la cuestión de lo negativo tal como está presente en la ponencia. Yo quisiera aportar en estas líneas algunas contribuciones de A. Green que están incluidas en su libro publicado en francés y que en castellano llevaría el título significativo de Ilusiones y desilusiones del trabajo psicoanalítico. En dicho texto, el autor habla de la interiorización de lo negativo y lo pone en relación con la identificación primaria negativa, entendida como una segunda naturaleza artificialmente injertada sobre un psiquismo precozmente modificado por la patología y por sus propias reacciones defensivas.
Green se inspira en los escritos de Imre Kertész, quien habla de la importancia de reconocer la experiencia negativa y define esta experiencia como una ruptura de contrato por la cual lo negativo ha tomado el lugar de los que tienen el poder de enunciar el derecho, la ley. Por lo tanto, lo negativo está al servicio de una contraverdad, producto de una falsificación disimulada que hace alianza con la violencia. Tal contraverdad debe ser elegida como una verdad auténtica. La idea de una ruptura de contrato me parece muy fecunda.