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¿Por qué yo para hacer esta semblanza de la vida y obra de León Grinberg?
Otros ya lo han hecho, como la profesora M.ª Irene Silva Diverio en su extensa tesis doctoral sobre él presentada en la Universidad Complutense de Madrid y dirigida por una de nuestras colegas, la doctora Mercedes Valcarce Abelló.
Veamos:
Freud tuvo que emigrar a Londres; Bion a EE. UU. «para que no lo enterraran con medallas y honores» habiendo sido presidente de la British Psychoanalytical Society (BPS); L. Grinberg a España; yo mismo con una doble migración (una interior, de Zaragoza a Valencia, por razones familiares; otra exterior, de Valencia a Suiza, durante diez años, para iniciar mi formación como psiquiatra, psicoterapeuta y psicoanalista).
¿Cuántos psicoanalistas no nos reconocemos en la trayectoria migratoria y profesional de León y Rebeca Grinberg, su esposa, analista de niños y compañera inseparable?
Es por ello que entiendo que es este, en el fondo, el río subterráneo que nos une, además de considerarle el maestro que me introdujo en Bion, después de pasar, por mi parte, por Freud, Klein, Meltzer, Winnicott, Green y tantos y tantos autores que, gota a gota, o como afluentes fundamentales, han enriquecido el río del psicoanálisis.
En este sentido, mis reflexiones acerca del quehacer de León Grinberg se centrarán sobre todo en sus estudios acerca de la identidad, las identificaciones, el cambio y la importancia de la emigración y el exilio en la constitución del sí-mismo, centrales en su obra, de principio a fin.
¿Acaso no empieza su primer libro, Culpa y depresión (Grinberg, 1963), con una reflexión sobre la cuestión del duelo por los aspectos del yo y del objeto que se pierden cuando uno nace al cambio y crecimiento desde el momento mismo del nacer? ¿Y no le sigue, en este caso en colaboración