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Quiero en primer lugar agradecer al Comité Editor de la Revista de Psicoanálisis su invitación a comentar algunas de las sugerentes ideas que nos presenta Gabriel Sapisochin en este trabajo. El título ilustra por sí mismo la importancia que el autor atribuye a la diferencia entre generaciones como organizadora de la estructura triangular de la mente, y a su vez de la generación del pensamiento. Me resulta llamativa e interesante la importancia que el autor atribuye a esta diferencia generacional en el psicoanálisis contemporáneo, en el que ha sido tan subrayada la diferencia de los sexos. Aunque reconoce la íntima ligazón entre estos conceptos, opta por hacer un clivaje entre ambos para dedicarse especialmente a la diferencia generacional, cuya inscripción ubica a la salida del complejo de Edipo. Así, la diferencia generacional supone para el autor no solo una manera de «dictaminar» la prohibición del incesto, sino también de definir lo que en mis términos sería algo así como un «abuso entre personas». «Abuso» que no es solo de un sexo sobre otro, sino de un adulto sobre un menor, y que implicaría una desmentida de la diferencia generacional, especialmente por parte del abusador. Es de destacar, por otro lado, que para Laplanche (1987) el surgimiento de lo psíquico tiene que ver con la implantación en el infante de la sexualidad inconsciente del otro adulto, que él ubica en la madre -implantación de los llamados significantes enigmáticos y a su vez de los significantes designificados-. En este caso, la actuación inconsciente de la diferencia generacional sería estructurante del psiquismo. Ahora bien, en términos generales, Sapisochin apunta en su texto a la construcción