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Saberes, sabores y sinsabores de la intimidad
En este artículo se intenta precisar y delimitar el concepto de intimidad desde distintas perspectivas teóricas. Se parte de la idea de que, en la construcción de la capacidad para la intimidad, el cuerpo y las primeras experiencias son centrales. Se desarrolla la fantasía de piel común como estructurante de dichos momentos. El fracaso de dichos encuentros lleva a los autores a plantear las problemáticas clínicas derivadas y a jerarquizar la dificultad en la entrega que sobreviene. Desarrollan estos conceptos a partir de la obra de diferentes psicoanalistas -Ghent, Benjamin, Ehrenberg, etc.- para adentrarse, finalmente, en algunas de las consecuencias que tiene tomar en cuenta estos conceptos a la hora de pensar en la situación clínica. Desde esta perspectiva siguen a Darlenne Ehrenberg cuando, partiendo del concepto de borde íntimo, afirma que la comunicación se debe dar en lo que llama el borde íntimo, una zona de relación creada activamente por ambos participantes, donde el vínculo que se gesta altera a ambos y, a su vez, afecta al vínculo mismo.