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El 25 de julio de 2018 Anne-Marie Sandler-Weil nos dejó a la edad de 92 años. El psicoanálisis pierde a una pionera, tanto en el ámbito del psicoanálisis infantil como en la apertura a toda Europa de los intercambios clínicos y teóricos entre colegas de todos los países. Y somos muy numerosos por el mundo quienes perdemos a una amiga querida, que no contó jamás su tiempo ni su pena para sostener a los unos, reconfortar a los otros, establecer vínculos eficaces y cálidos allá donde ella encontraba sufrimiento en aquellos a quienes apreciaba.
Nacida en Ginebra en una familia que ayudó a pasar la frontera de la Francia vecina ocupada por los nazis, Anne-Marie siguió estudios de psicología clínica y genética en la Universidad de Ginebra, especialmente con Jean Piaget. Antes incluso del final de sus estudios, se le encargó, por parte de la Organización Educativa, Científica y Cultural de las Naciones Unidas (Unesco), efectuar una investigación sobre el desarrollo de la noción de patria y extranjero en el niño.
Habiendo partido a realizar un stage en Londres al terminar sus estudios, encuentra allí a Joseph Sandler, joven psicoanalista viudo y a cargo de una niña muy pequeña. Es el gran amor, una unión que les aportará dos niños más, así como un compromiso común y entusiasta con el psicoanálisis, especialmente el psicoanálisis del desarrollo. Anna Freud le confiará la dirección de la Hampstead Clinic -transformada en el Centro Anna Freud-, cuyos trabajos teóricos han innovado en la observación psicoanalítica del niño, mientras el trabajo de terapia psicoanalítica en el marco de una escuela primaria creada a tal efecto ha servido de modelo a muchas instituciones en numerosos países. Fue también