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«Constituye para mí una enorme alegría y un gran honor el poder hablar de psicoanálisis en la capital española ante una concurrencia tan distinguida. Tengo la impresión de contribuir de este modo a pagar una parte de la deuda que nosotros, los hombres de la Europa central, tenemos con el genio hispánico debido al enorme placer que nos ha procurado su arte y su literatura. Sin embargo, es cierto que lo que voy a decirles no es para ustedes totalmente nuevo. La excelente traducción que debemos al entusiasmo y al celo de L. López Ballesteros les ha permitido leer las obras de Freud, el gran maestro de esta ciencia, en una edición casi completa. Así que hoy abordaré más bien algunos problemas prácticos… ¿Cómo puede estudiarse el psicoanálisis?» (Ferenczi, 1928/1984b, p. 267).
Con estas palabras Sándor Ferenczi no solo abría con su bien conocida cordialidad la conferencia a la que había sido invitado, con la mediación de López Ballesteros, por la Residencia de Estudiantes de Madrid, nutrida por un conjunto de intelectuales, poetas, artistas y psiquiatras interesados en el pensamiento de Freud, sino que era la primera vez que un psicoanalista transmitía el proyecto de desarrollar en España una manera diferente de encarar la estructura del alma humana.
En un primer momento, los motivos del viaje de Ferenczi a España eran de tipo turístico. Amante como era de viajar y de haber descubierto la riqueza cultural y artística de un gran número de países, sentía la necesidad y el deseo de visitar también la península ibérica.
Tras haber preparado con cuidado su itinerario, partió de Budapest el 30 de septiembre y viajó hasta Madrid en tren. Se alojó en el Hotel Florida, situado en la Plaza de Callao, e inmediatamente intentó contactar con las personas que en su opinión mantenían algún tipo de iniciativa favorable