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Consideramos que la perversión y las adicciones evidencian diferentes formas de patología narcisista y serían soluciones secundarias a algunos traumatismos primarios que han afectado a la organización primitiva de la identidad y al narcisismo primario. Lo traumático sería lo no simbolizado. La perversión busca una salida resexualizando lo no representado y la adicción suple una representación no establecida dentro mediante un objeto externo perceptivo, la droga. Animados por el trabajo clínico con un paciente cuyo psiquismo presenta a la vez ambas soluciones al vacío representativo, lo perverso y lo adictivo, nos planteamos escribir este artículo.