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El libro La thérapie familiale contemporaine. Les apports d'Enrique Pichon-Rivière supone la posibilidad de sumergirse de lleno en la obra y en la biografía de dicho autor. Como investigador incansable y precursor en muchos de sus intereses, Pichon-Rivière nos ha legado unas contribuciones sumamente originales y ha abierto campos de exploración novedosos.
En este sentido, la presente obra es una continuación del afán investigador y la curiosidad insaciable de Pichon-Rivière, a través de las aportaciones de autores diversos, americanos y europeos, que han estudiado su obra con detenimiento y la han enriquecido en sus planteamientos teóricos y en su práctica clínica.
Rosa Jaitin, discípula de Pichon-Rivière, nos adentra en las vías y voces del psicoanálisis de los vínculos («Voies et voix de la psychanalyse des liens chez Enrique Pichon-Rivière»).
La clínica con pacientes psicóticos y psicosomáticos llevó a Pichon-Rivière a trabajar sobre los vínculos familiares planteándose la cuestión del mundo interno en el contexto del hospital psiquiátrico. Esboza entonces su concepción de la enfermedad mental como resultado de «un núcleo patógeno central de naturaleza depresiva del que resultan todos los perfiles clínicos».
Insiste en la pluralidad sintomática como consecuencia de la etiología múltiple del síntoma, privilegiando el lugar del contexto en la construcción psíquica. Las áreas de expresión del vínculo son tres: mental, corporal y mundo externo, y plantea que se construye en tres espacios: del sujeto, del grupo y de las instituciones.
Las voces del vínculo corresponden a la voz interna del sujeto, al sujeto que habla en nombre de los demás y finalmente a las voces múltiples de la cultura. Esto le permite desarrollar el concepto de portavoz como emergente de una doble dimensión, vertical (individual) y horizontal (grupal). Se inscribe en la teoría del depósito en el que los depositantes (el grupo) proyectan el fantasma común (lo depositado) en el depositario (paciente). En