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Quiero agradecer a los organizadores de este encuentro científico el haberme invitado a discutir «El trabajo de somatización», de Claude Smadja. Leyendo atentamente el texto que me ha sido enviado he llegado a la conclusión de estar frente a un trabajo teórico impecable. Setenta años de la psicosomática psicoanalítica condensados en unas pocas páginas. No puedo discutir este texto, pero puedo hacer algún comentario, y aprovechar la ocasión para extraer de él ideas sobre nuestro quehacer terapéutico.
Pierre Marty, a mi entender, fue un revolucionario que, partiendo, como nos dice Smadja de las neurosis actuales de Freud, inventó la psicosomática psicoanalítica. Las psiconeurosis de defensa son distintas formas de gestión de la conflictividad. Sus causas hay que buscarlas en el pasado infantil. Por oposición, las neurosis actuales, como ustedes saben, se encuentran en una insuficiencia psíquica. Sus causas hay que buscarlas en el presente. «Los síntomas están en el cuerpo, provocados por un trastorno actual de la sexualidad consciente, desprovistos de significación psíquica» (Le Guen, 2008, p. 993).
Vinieron muchos otros autores, y Smadja nos cita a los más relevantes, tratando de condensar a todos ellos.
La idea de trabajo es fundamental en Freud. La pulsión para él es «una exigencia de trabajo impuesta al aparato psíquico» (Laplanche y Pontalis, 1967/1983, p. 325). La construcción del yo, del narcisismo, del masoquismo, del preconsciente (primera tópica). Después han venido las nociones de trabajo de duelo, de melancolía, y ahora Smadja nos trae la idea de trabajo de somatización. La misma noción de la intrincación pulsional de las dos pulsiones, la libido y la destructividad es un trabajo que se realiza con la intermediación del objeto.