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Artículo recibido el 15 de febrero de 2020
Aceptado para su publicación el 10 de marzo de 2020
El excelente trabajo de Elsa Schmid-Kitsikis me ha estimulado un ejercicio teórico-clínico sobre algunas cuestiones conceptuales.
Ella sostiene que hoy en día es frecuente la presencia de pacientes con un miedo al «derrumbe psíquico,» y esta característica nos suscita interrogantes metapsicológicos y clínicos.
La analista nos muestra el proceso analítico de su paciente Carmen, mujer adulta, que, en mi criterio, recorre un camino que va desde un estado mental de «no ser», invadida de angustias impensables (D. Winnicott) en un estado mental de «terror sin nombre» (W. Bion), hacia cierta elaboración de estos miedos a lo largo de su proceso analítico, surgiendo la posibilidad en ella de ir construyendo «un aparato para pensar los pensamientos» a partir de la realización de una «experiencia de mutualidad» en el vínculo transfero-contratransferencial.
El efecto de la angustia de intrusión y de aniquilamiento recae sobre la formación del pensamiento produciendo trastornos que observamos, sobre todo, en aquellos pacientes cuyo funcionamiento mental se mueve en los bordes de la tópica psíquica.
«Experiencia de mutualidad» que implica una relación de extrema dependencia que va permitiendo a la paciente realizar experiencias compartidas adquiriendo poco a poco la capacidad de sentirse real.
Esta «experiencia de mutualidad» consiste en la necesidad de sentirse reflejada en el rostro y en los ojos del otro-analista. Experiencias en la que no solo los ojos o el rostro de la madre reflejan el estado emocional del bebé en los primeros tiempos de estructuración, sino que al ayudarlo la