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Artículo recibido el 25 de febrero de 2020
Aceptado para su publicación el 10 de marzo de 2020
La autora menciona en su artículo la presencia frecuente, en los pacientes de nuestra práctica actual, de un miedo al derrumbe psíquico, lo cual suscita algunos interrogantes metapsicológicos y clínicos, tomando como punto de partida el texto insoslayable de Winnicott El miedo al derrumbe y otras situaciones clínicas (Gallimard, , p. 205-216).
Elsa Schmid-Kitsikis nos recuerda que Winnicott afirma en su célebre texto que el «miedo» es a un «derrumbe» que ha sido vivenciado sin haber sido representado ni figurado; que oculta otro miedo particularmente aterrador, el de una «angustia desintegradora o agonía primitiva», cuyas variantes son: retorno a un estado de no-integración, caída para siempre, pérdida de la relación psicosomática, pérdida del sentido de lo real.
Añade la autora que, como de costumbre, Winnicott nos coloca ante una paradoja: los derrumbes precoces deben ser recordados, si bien afirma que es prácticamente imposible «recordar algo que no ha sucedido aún… porque el paciente no estaba allí para que sucediese», es decir, no estaba psíquicamente allí. Es en la transferencia y la contratransferencia que esa vivencia tomará cuerpo en tanto cosa experienciada aquí y ahora en lugar de, y como equivalente, del proceso de recordar, dado que la vía transferencial permite, si seguimos atentamente las palabras de Winnicott, afrontar esa angustia desintegradora primitiva, esa ausencia de ligazones experienciadas, esa fragilidad de los cimientos del yo.