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Rodolfo Moguillansky articula Los afectos y el papel de lo negativo en la constitución de la realidad psíquica. Notas sobre la perplejidad alrededor del papel central de la emoción -término que prefiere al de afecto- en la construcción por parte del yo de la subjetividad y de la realidad psíquica. De la compleja noción de afecto, se decanta por un punto específico, la tolerancia emocional al sentimiento de perplejidad -producto de una capacidad negativa-, sentimiento que supone soportar la dispersión ante lo desconocido, lo indeterminado o lo azaroso. Parte en su ponencia del papel de las capacidades negativas para contribuir al proceso de simbolización, o más bien para hacerla posible, siendo un eje central en la construcción de la realidad psíquica.
Moguillansky critica una concepción del afecto regida por principios similares a los de la mecánica newtoniana, que considera el afecto solo como una descarga. Para él, como para Green, es empobrecedor separar afecto y representación, porque, desde una perspectiva freudiana, la sexualidad (la pulsión) y la objetalidad no son separables; la esencia de la sexualidad no es solo el placer sino también el vínculo. Considerar el afecto como una simple descarga no da cuenta de la complejidad emocional que explique una teoría psicoanalítica sobre la genitalidad.
Desde el pensamiento freudiano, el yo busca unificarse a través de la ilusión de reencontrar el mito de un origen, que presupone la existencia de un paraíso inicial de completud. Pero pertenecer a un paraíso implica aceptar el riesgo de poder ser expulsado del mismo. Diversos autores van a estudiar las consecuencias de esta vivencia de separación.
La capacidad del yo para construir teorías que den cuenta de la realidad y de la imagen de sí va a depender de que pueda tolerar la frustración que le produce la injuria narcisista de verse cuestionado en sus certezas ante las sensaciones desagradables, al enfrentarse ante lo desconocido y, aún más, lo incognoscible; y es el otr