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Se parte del encuadre interno como base del establecimiento de un pacto sui generis entre analista y paciente. Concierto este en el que se asienta el despegue del proceso y que garantiza la entrada en el manejo de contenidos escindidos de la conciencia. Existen tres elementos fundamentales: abstinencia, asociación libre y atención flotante.
La idea nuclear gira en torno a que el encuadre interno es lo que facilita el buen manejo de la transferencia. Pretendemos un nivel de regresión suficiente como para que se instale la neurosis de transferencia. Desde esa repetición con el analista, poder hacer conexiones entre el presente y la sexualidad infantil. Gracias a ese salto a lo inconsciente podemos dar sentidos a su malestar.
Si lo esencial del psicoanálisis anida en el encuadre interno del analista, se podría pensar que los tratamientos por Skype no perderían lo indispensable del método y no perderían autenticidad ni efectividad. Pero todo esto está por ver. Por lo pronto, la realidad nos obliga a pensar aunando técnica, teoría y clínica.