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Por las páginas de este libro sopla un espíritu de convicción, optimismo, y disciplina psicoanalítica. Ofreciendo un estudiado contrapunto a ciertas corrientes derrotistas que minan la confianza de los psicoanalistas de poder practicar el análisis3, L. T. Ehrlich impugna las externalizaciones defensivas que atribuyen nuestras dificultades a factores externos, y nos demuestra cómo la posibilidad de practicar el análisis4 depende, en gran parte, de nosotros mismos y de cómo trabajamos.
Numerosos son los autores, publicados en inglés, que han tratado el asunto de cómo crear las condiciones que faciliten el deseo de análisis del paciente, véase: C. Bassen (1989), J. Lichtenberg, y E. Auchincloss (1989), H. Bachrach (1990), S. Bernstein (1990), C. Brenner (1990), T. J. Jacobs y A. Rothstein (1990, , ), A. Rothstein (1994), F. Busch (1995), Z. Grusky (1999), S. B. Bernstein (2000), M. F. Gann (2000), W. C. Glover (2000), W. Poland (2001), L. Jordan (2002), K. A. Frank (2004), H. B. Levine (2010), B. Reith (2010), R. Vermote (2012), R. Wille , N. Kravis (2013), entre otros.
A ellos se añaden los integrantes del Working Party on Initiating Psychoanalysis5 de la Federación Europea de Psicoanálisis, cuyo foco de trabajo es precisamente ese: han publicado dos excelentes libros sobre sus hallazgos a lo largo de más de diez años de investigación (B. Reith, S. Lagerlöf, P. Crick, M. M⊘ller y E. Skale, 2012; B. Reith, M. M⊘ller, J. Boots, P. Crick, A. Gibeault, R. J. Jaffè, S. Lagerlöf y R. Vermote, 2018).
No obstante, pocos analistas individuales han dedicado una atención tan integral y metódica al asunto como la autora de Psychoanalysis from the Inside Out, que lleva publicando artículos sobre ello desde 2004, precisando y profundizando progresivamente