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La editora D. Birksted-Breen revela cómo se transforma el tiempo durante la pandemia de COVID-19. Dice que «la experiencia del tiempo ha sido desorganizada por la pandemia, demasiado rápido y demasiado lento, o incluso, “fuera del tiempo”. La extraña experiencia de la situación mundial es como un desencadenamiento de las furias».
Refiriéndose al presente número, dice «Elijo a Penélope del mito de Ulises, para la portada de este año, porque la temporalidad no solo está siempre en la conexión y desconexión entre consciente e inconsciente, sino que adquiere nuevas formas vivenciales en la situación actual».
¿Cómo es volver a leer a Freud en la época de la pandemia del coronavirus?, pregunta Jonathan Lear en su artículo (Transciencia y esperanza: Una vuelta a Freud en un tiempo de pandemia). La nueva experiencia de las sesiones a distancia ha creado la posibilidad de «descoser» los hilos del encuadre habitual, lo que permite a los autores desarrollar ideas sobre lo que normalmente se deja en silencio. Parece que la creatividad no falta en estos tiempos de restricciones impuestas, dando lugar a trabajos preocupados por la nueva situación. En su atenta lectura del artículo «Sobre la transciencia» de Freud1, el trabajo de Lear saca a la luz cómo el ensayo de Freud podría leerse de manera diferente teniendo en nuestras mentes pensamientos de catástrofe mundial.
El artículo de R. Perelberg (El diván vacío: amor y duelo en tiempos de confinamiento) describe el análisis de una paciente durante los primeros seis meses de la pandemia cuando el entorno se vio profundamente perturbado y se pasó de un encuadre presencial a uno telefónico. En ausencia del setting físico, las ansiedades más primitivas acerca de la relación simbiótica con la madre se manifestaban y contenían en la transferencia y la contratransferencia.
J. Taipale's (La ilusión del contacto: Insights a apartir de una carta de Winnicott a Klein en 1952) considera que las ideas de Winnicott se han discutido casi exclusivame