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El tema de este número de la revista surgió, de manera casi inevitable, en un momento crucial de la pandemia de COVID-19, pandemia de la que, en el momento de esta publicación, aún no hemos salido, a pesar de que, al menos en Occidente, parece que puede empezar a vislumbrarse algo de luz.
Hemos asistido y continuamos asistiendo a un drama colectivo inimaginable previamente, al menos para nuestra generación, por sus dimensiones y por sus múltiples derivadas, tanto en el ámbito de la salud como en el político o el socioeconómico, lo que nos ha vuelto a poner en contacto directo con comportamientos y posturas individuales y colectivas ante la realidad de las que, como psicoanalistas, tenemos mucho que investigar y es mucho lo que podemos y debemos contribuir para su comprensión. Tocar, como tratamos de hacer aquí, el tema de las negaciones y los negacionismos es acercarnos a una de las muchas derivadas de esta situación o de este tipo de situaciones, poniendo en evidencia, como manifiestan abiertamente H. Segal o C. Schinaia, la importancia de tomar posiciones ante las crisis sociales que a todos nos afectan.
No han sido solamente los comportamientos generosos y solidarios de determinados grupos los que han sido muy llamativos o la puesta en primer plano de la importancia y el valor de la investigación científica; también estamos siendo testigos de otros comportamientos, como los derivados de la negación de la realidad como mecanismo de defensa inconsciente o del uso perverso del miedo a esta, que han estado y siguen estando muy presentes tanto a nivel individual como en ciertos grupos sociales y, en medio de ello, están las conductas fanáticas que sustentan estas negaciones o que se valen de ellas para otros fines.
De todos modos, como bien dice nuestro compañero J. Muro en la presentación del último número de 2020 de la Revista Iberoamericana de Psicosomática: «… la población se siente inerme y desamparada, reaccionando cada cual como puede, desde la resignación a la in