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M. Aisenstein es una de las más destacadas psicoanalistas de la actualidad que sigue investigando sobre la teoría y técnica psicoanalítica, sobre todo en el campo de la psicosomática.
Estoy de acuerdo con J. C. Rolland, que firma el prefacio del libro, al proponer que nos dejemos impregnar pasivamente del pensamiento de la autora para tener acceso a la profundidad de sus textos, que concilian puntos de vista filosóficos, psicoanalíticos y literarios. Esta impregnación nos acerca a la manera en cómo la autora escucha a su paciente, escuchándose y escuchando al otro. La mayor parte de los relatos clínicos que presenta la autora vienen a ser relatos apasionantes en los que podemos ver una profunda reflexión sobre la transferencia y la contratransferencia. Coincido con J.C. Rolland cuando considera que todo analista tiene el derecho y el deber de construirse su propia teoría y exponerla cuando adquiere la certeza de que puede fortalecer a sus colegas en la tarea psicoanalítica, enriqueciendo la herencia freudiana.
El libro consta de siete capítulos, cinco de los cuales corresponden a artículos publicados en revistas y en monografías francesas entre los años 2000 y 2015, en los que existe un hilo conductor: el masoquismo erógeno primario, descrito por S. Freud en 1924 en El problema económico del masoquismo, y que otros psicoanalistas franceses, como B. Rosenberg, M. Fain y A. Green han repensado de forma independiente, guardando una fidelidad respecto a Freud. Entre ellos, M. Aisenstein recoge las aportaciones de estos maestros y enriquece y desarrolla esta línea de pensamiento.
B. Rosenberg consideró la tercera variedad del masoquismo descrito por Freud, «el masoquismo erógeno primario», resultado de la ligazón de la pulsión de muerte por la libido en el interior del organismo, siendo «guardián de la vida» porque impide que la pulsión de muerte destruya el organismo interior. B. Rosenberg aplicó esta idea del «masoquismo guardián de la vida» a los estados psicóticos y pro