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El sábado 20 de noviembre pasado tuvo lugar el encuentro bianual entre la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM) y la Sociedad Psicoanalítica de París (SPP). En esta ocasión, organizado por la APM. El tema fue «Encuadres (s)».
Se presentaron dos trabajos: el de la SPP corrió a cargo de Bernard Chervet y fue discutido por Pilar Puertas; el de la APM, a cargo de Laura Ezquerra, fue discutido por Isabelle Maître.
El trabajo de Bernard Chervet, eminentemente teórico, comienza con la idea de que la noción de encuadre, ausente del corpus psicoanalítico fundado por Freud y los psicoanalistas de la primera generación, lo inscribe en el corpus teórico en 1966 José Bleger en un artículo publicado en el International Journal of Psychoanalysis (IJP) que lleva por título «Psicoanálisis del encuadre psicoanalítico». En ese artículo, Bleger define el encuadre como «el dispositivo formal y contractual necesario para que se instaure la situación que caracteriza una cura psicoanalítica, por oposición a las otras formas de psicoterapia». Esta formulación entrecomillada resulta familiar en nuestra época, pero no había sido formulada así hasta ese momento.
El título del artículo de Bleger designa al «encuadre» como un material de sesión que hay que analizar. Dicho de otra forma, hacer consciente e interpretar hasta su toma de conciencia y su integración en la vida psíquica.
A lo largo de su exposición, Bernard Chervet recorre detenidamente el artículo poniendo el acento en la existencia de importantes atracciones regresivas, negativas: las tendencias extintivas propias a la pulsión a las que se opone el deseo. Como ilustración, cita los cinco casos a los que alude Bleger en su artículo y expone el caso actual de una supervisión.
Pilar Puertas centra su discusión poniendo el acento en los procesos de pensamiento, la escena primaria, la historia familiar, el asidero antitraumático, la protección narcisista y el binomio encuadre/silencio, que favorecen la regresión hacia la pasividad, y mues