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Manuela Utrilla nos dejó el 4 de febrero de 2022.
Su pérdida nos llena de tristeza y el psicoanálisis pierde a una psicoanalista dinámica y creadora que aportó y trasmitió, a través de sus múltiples trabajos y libros, sólidos pensamientos e ideas, tanto en el ámbito del psicoanálisis infantil como en la teoría y la clínica psicoanalítica.
Asimismo, ella contribuyó con su pensamiento analítico a la mejor comprensión de los grupos humanos y de las instituciones, sobre todo de las instituciones psicoanalíticas.
La última vez que hablé con ella fue para felicitarnos la Navidad y quedamos en reunirnos y compartir algunos proyectos para el año 2022. Lamentablemente, este compartir ya no se puede producir, pero nos queda el recuerdo de Manuela, una psicoanalista vital y dinámica con un pensamiento transformador y creativo.
Algunas veces, conversando, ella me decía que una persona creativa es aquella que podría decir las mismas cosas de diferente manera. Y yo le decía que seguramente eso era así, pero que también una persona creativa es la que tiene la posibilidad de pensar lo que no está. Crear algo con los restos de lo que estuvo.
Yo pienso que esa clase de persona y psicoanalista, pensante y productiva, fue Manuela Utrilla.
Estoy poblada de muchos recuerdos de experiencias vividas con ella.
Compartimos horas de trabajo en París en los weekends científicos de la SEPEA (Societé Europeénne pour la Psychanalyse d'Enfants et d'Adolescents) sociedad fundada por Florence Guignard y Annie Anzieu, junto a las cuales siempre estuvo Manuela Utrilla.
Los weekends se realizaban dos veces por año allí, en el Bv. de Montparnasse, donde, junto con otros colegas, continuábamos el debate de las ideas en algún restaurante del barrio, como La Rotonde o La Coupoule.