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Este número de la revista titulado «Ver/ser visto» se acerca a una temática que recorre el psicoanálisis desde sus comienzos en la teoría freudiana hasta la actualidad, momento en que sigue despertando el interés de muchos psicoanalistas como tendremos ocasión de apreciar en los siguientes artículos.
El «ver» ligado a lo pulsional, el ojo como sede de excitaciones, la pulsión parcial de contemplación o de exhibicionismo, por no hablar de la ceguera como forma de castración en Edipo dan cuenta de los vericuetos metapsicológicos que Freud descubre en relación con la mirada. La sexualización del ver en sus formas activa y pasiva queda también patente en los dichos populares, que, al igual que los mitos, se perpetúan en tanto conciernen y evocan alguna parte de verdad de la naturaleza humana. Expresiones como «Comer con los ojos», en clara referencia a la voracidad, «miradas que matan», en alusión a la agresividad u «ojos que no ven, corazón que no siente», en relación con el deseo de no saber sobre aquello que a uno le concierne y le duele, son algunas expresiones que forman parte de nuestro acervo cultural.
Tanto en Tres ensayos como en Pulsiones y destinos de pulsión, Freud se pone a la tarea de explicar y desarrollar lo que ocurre cuando un sujeto «mira».
Tres ensayos de teoría sexual (1905) es el eje epistemológico desde donde trabaja el asunto de la pulsión escópica y la mirada. En el primer ensayo, al hablar de las aberraciones sexuales, en el apartado «Fijación de los fines sexuales preliminares», destaca la importancia de la pulsión de ver como una de las fuentes de la sexualidad infantil. Dirá que, al igual que el tocamiento del objeto sexual es una fuente que aporta sensaciones de placer, del mismo modo, la impresión visual es el camino por el que más frecuentemente es despertada la excitación libidinosa. La ocultación del cuerpo despierta la curiosidad sexual que tiende a contemplar el objeto y descubrir sus partes ocultas. La contemplación o la exhibición cons