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Con este libro, Manuela Utrilla Robles, tristemente fallecida en febrero del año pasado, aborda un tema poco tratado que nos muestra los efectos nefastos sobre la libertad de pensamiento en las asociaciones psicoanalíticas y sobre la vida psíquica de sus miembros. Se trata de un libro original, un libro esencial, como escribe M. Aisenstein en su prefacio a la edición francesa.
Lo que descubre sobre las amenazas al respeto y a la dignidad (dos nociones cruciales para la autora) de las personas en las comunidades psicoanalíticas va más allá de estas y concierne a toda la sociedad y a los distintos grupos que la componen.
La singularidad de su estudio sobre las formas de poder y sus destinos es que, al centrarse en las sociedades de psicoanalistas, nos enfrenta a la paradoja de la extrema vulnerabilidad de estas sociedades, que habríamos creído más capaces de evitar el fanatismo y lo que ella designa, por una parte, como terrorismo intelectual y, por otra, el fenómeno de la cascada fanática en la que caen de forma activa o pasiva la institución y sus miembros. Por idealización (negativa o positiva), el profano podría haber creído que los miembros de las sociedades psicoanalíticas, que han tenido que someterse a una formación larga y rigurosa que les ha hecho experimentar in vivo los efectos de la realidad psíquica, estarían mejor preparados que el común de las personas para tomar en consideración el poder de las mociones y procesos inconscientes y su acción insidiosa en la vida institucional. Pues bien, no es este el caso, ni mucho menos. El profano en la materia, pero también el psicoanalista demasiado dispuesto a compartir la misma ilusión, se verá obligado a darse cuenta tras la lectura de este libro de que nadie puede pretender que el psicoanálisis personal o la formación psicoanalítica garanticen un funcionamiento psíquico constantemente «maduro». Esta constatación, que ofende las pretensiones del psicoanalista que quiere creer que se ha analizado de una vez por tod