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Revisitando un trabajo que escribimos hace treinta y dos años, me impresiona el debate de las ideas realizado desde entonces en el mundo del psicoanálisis y específicamente en el campo de la clínica y de la práctica psicoanalítica.
Al reflexionar sobre su contenido en forma retroactiva, après-coup, comprendí que debía evitar reescribir el trabajo de entonces, ya que este fue escrito en conjunto y también fue ampliamente debatido en el primer Simposio de la Asociación Psicoanalítica de Madrid .
En esta introducción solo realizaré algunas puntualizaciones. Pienso que gran parte del contenido de este trabajo incluye su vigencia y actualidad en el siglo XXI.
La transferencia es inconsciente y el analizando repite en la transferencia una matriz simbólica, en función de la cual se organizan los diferentes momentos de su historia.
La transferencia es repetición, pero también implica posibilidad y creación. Y la interpretación permite una producción de sentidos que vinculan al presente con el pasado perdido. La interpretación como creación de sentidos es un proceso abierto a la simbolización, en la que se pone en evidencia la lógica del après-coup, en correspondencia con una causalidad no lineal, sino retroactiva, que articula historia y estructura, el tiempo de la percepción y el tiempo de la simbolización.
A la manera de síntesis, recordemos lo que S. Freud sostuvo en relación con la transferencia. La definió como «falso enlace», resto diurno, síntoma, resistencia, obstáculo en la cura. En cuanto a la neurosis de transferencia, que representa una concepción de la cura, la concibió como: (1) la adquisición de un nuevo sentido para los síntomas, ahora en relación con el analista; (2) el paciente reemplaza al pasado, lo actualiza; (3) las características de la transferencia se deben a la estructura neurótica
del paciente, pero la neurosis de transferencia es una «creación artificial»; (4) ella puede constituir una resistencia, especialmente si es muy intensa. El «a