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En su primera teoría de las pulsiones, Freud oponía el hambre y el amor, siendo el amor una forma poética de referirse al sexo. Al «principio», la satisfacción de la zona erógena está asociada a la satisfacción de la necesidad de alimento. La pulsión sexual se constituye al separarse del hambre, cuando la succión del pulgar aporta al niño un placer erógeno que habrá de convertirse en un fin en sí mismo. Desprendida de la pulsión de autoconservación, que le ha servido de apoyo, la pulsión sexual oral pierde el objeto y se satisface autoeróticamente. El objeto natural de la necesidad es sustituido por el objeto alucinado del deseo sexual, deseo que se satisface de un modo fantasmático. A partir de ahí, la satisfacción de la necesidad deja al deseo insatisfecho.
La pulsión sexual se origina en el desprendimiento del objeto, pero el autoerotismo, que implica la pérdida del objeto, puede a su vez ser considerado como una preparación para el reencuentro del mismo. En Las pulsiones y sus destinos, Freud escribe que «el amor procede de la capacidad del yo de satisfacer auteróticamente, por la consecución de placer orgánico, una parte de sus movimientos pulsionales».
«Originariamente narcisista, pasa luego a los objetos que han sido incorporados al yo ampliado y expresa la tendencia motriz del yo hacia estos objetos considerados como fuente de placer».
Si la experiencia de satisfacción autoerótica y, por consiguiente, alucinatoria es una condición previa del pasaje a los objetos, queda, sin embargo, la pregunta sobre los motivos que llevan a sustituir una satisfacción factible de ser alcanzada de modo inmediato por otra mediada por la representación de las circunstancias del mundo exterior y la modificación de las mismas. Freud encuentra la explicación en la índole inadecuada de
* Leído en la Sociedad Psicoanalítica de Madrid en junio de 1979. Publicado la Revista Uruguaya de Psicoanálisis , N.° 60, pp. 31-46. Publicado con la autorización de la Revista
* Leído en la Sociedad Psicoanalítica de Madrid en junio de 1979. Publicado la Revista Uruguaya de Psicoanálisis , N.° 60, pp. 31-46. Publicado con la autorización de la Revista