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El concepto de complejo de Edipo y el concepto a posteriori (Nachträglichkeit) deben ser adecuadamente valorados a lo largo de todo el trayecto freudiano.
En efecto, ambos conceptos, en su implicación recíproca, dan cuenta de la historia de la constitución del sujeto sexuado y de la constitución del sujeto sexuado como historia.
Laplanche y Pontalis destacan con claridad y precisión que el concepto de retroactividad es frecuentemente utilizado por Freud en relación con el problema de la temporalidad y de la causalidad psíquica, y agregan que de esta forma las experiencias, las impresiones y las huellas mnémicas son modificadas en función de nuevas experiencias, o del acceso a un nuevo grado de desarrollo, adquiriendo un nuevo sentido y una nueva eficacia.
Vemos emerger aquí tres problemas capitales tanto para la teoría como para la clínica psicoanalítica: (1) la constitución y lectura posible del tiempo histórico; (2) la consideración de la noción de causa y eficacia determinante, con toda la problemática de las «dominantes» y de las «determinantes en última instancia»; y (3) la creación e instalación de un sentido para el sujeto y de un sujeto del sentido.
Si historia, causa y sentido aparecen tan estrechamente ligados al problema del a posteriori, vale la pena preguntarse por las razones por las cuales este importantísimo concepto freudiano pasará durante años relativamente inadvertido y desconsiderado.
Seguramente hallaremos una respuesta en la consideración ambigua que aparece en ciertos textos de Freud mismo por un lado, y por el otro, a un crecimiento expansivo y periférico de la teoría psicoanalítica posfreudiana misma, que al embarcarse en nuevos esquemas de referencia desatendió muchas veces la jerarquía conceptual de sus aspectos nodulares.