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El 5 de febrero de 2024 falleció Pedro Pérez García en la Fundación Jiménez Díaz (FJD), la que había sido durante muchos años su segunda casa. No es una frase hecha hablar del vacío que ha dejado en los círculos de la psicología clínica donde siempre estuvo diagnosticando y tratando a miles de pacientes, así como ejerciendo la docencia, que tanto le entusiasmaba por el estímulo que le aportaba.
Pedro nació hace 83 años en Ledesma (Salamanca) y la finca de sus padres, «La Samasa», fue un referente importante para él toda su vida. Allí se inició su interés por todos los oficios que en aquel entonces prestaban sus servicios en ella: citaba al carpintero, al herrero, al que restañaba las ollas de cobre… Y, por supuesto, todas las labores que el campo requería.
Donald. W. Winnicott escribió: «Ah de esos niños que tienen la suerte de tener un padre hábil artesano…». Esta frase yo la cité a menudo en relación con nuestros hijos. A estos también se les nota que su infancia transcurrió viendo a su padre manejar toda clase de herramientas.
A Pedro sus estudios de filosofía le fueron llevando a interesarse por la psicología, y de esta, al psicoanálisis. Vino a Madrid a finales de los 60 para formarse. Se puso en contacto con Gracia Rodríguez Daimiel para iniciarse en la prueba de Rorschach y empezó su análisis de larga duración con la Dra. Carolina Zamora, a la que siempre recordó con agradecimiento.
En aquel tiempo entró a formar parte del equipo llamado «Hombres B» del Hospital Psiquiátrico de Leganés en un momento de nuevas ideas y gran efervescencia allí, quitando grilletes a los internos y discriminando en el totum revolutum existente en el que se mezclaban oligofrénicos,
psicóticos, autistas, desheredados de la vida e incluso asesinos. Esta actividad ya entonces la complementaba con la docencia y su consulta privada por las tardes en el Instituto de Psiquiatría Dinámica.
En el año 1978 le seleccionó el Dr. José Rallo para que fuera el responsable de la psicología clínica e