You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El sujeto humano por haber sido amado y reconocido por el otro está en condiciones de invocar al otro, que adviene a la condición de prójimo, de semejante, de otro cercano como polo de identificación y de consuelo en la situación de desvalimiento.
El otro como diferente implica el desarrollo del semejante hacia un destino nuevo: devenir otro. Se trata de un proceso de transformación que requiere condiciones imprescindibles: proceso de ilusión-desilusión (Winnicott); salida del narcisismo primario (Freud); las identificaciones inconscientes, que llevan la marca de la bisexualidad psíquica, que abre al otro como alteridad; la capacidad de intimidad, de ternura y de sensualidad; la presencia de los cuerpos que impone un imprevisto, una ajenidad que excede cualquier táctica o estrategia; la opacidad del otro (E. Lévinas); la conciencia de separación, de autonomía respecto al otro, que no pone en peligro la identidad del sujeto.
La aportación de material clínico ilustra el pasaje de lo semejante a lo diferente.