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Como todos saben, en el mes de septiembre pasado falleció nuestro compañero Santiago Sánchez-Palencia. Es difícil despedir a un colega, amigo y compañero de aventuras psicoanalíticas y académicas como fue Santiago. Con él alguno de nosotros compartió el ingreso a la Asociación, la entrada a la titularidad o toda su dedicación y compromiso en el desarrollo de proyectos como el de la Revista de la APM, proyecto que Santiago cultivaba con gran amor y entrega, como había realizado antes otras tareas institucionales. Cada uno de nosotros tuvo el privilegio de conocerlo, de conversar con él de psicoanálisis y de la vida, y gracias a estos intercambios fuimos tejiendo relaciones y viendo a la persona sensible, cercana, solidaria, estudiosa y pensante que era. Durante su último proyecto en la Revista, que todos hemos compartido, demostró nuevamente su entrega y responsabilidad profesional.
De modo que podemos decir que hemos perdido a alguien que de diferentes modos nos dio mucho, que enriqueció nuestras vidas, personales y analíticas, y que lo echaremos de menos, que nos faltará.
Consideramos que nuestra Asociación ha perdido un valioso miembro que dedicó muchos años de su vida trabajando para ella desde los diversos cargos que ocupó con su reconocida eficiencia e inteligencia.
Nuestra revista, de la que fue director hasta su fallecimiento, le dedica este homenaje. No hay duda de que Santiago deja un vacío tanto en lo personal como en lo institucional, difícil de aceptar. Lo despedimos con todo nuestro cariño y reconocimiento.
Querido Santiago, hasta siempre.
CONSEJO EDITORIAL